Las cestas kantiri de los matsigenka están hechas de tamshi, un grupo de plantas trepadoras conocidas por sus robustas raíces aéreas. Aunque el tamshi se utiliza ampliamente en toda la Amazonía, tiene una importancia especial para las mujeres matsigenka, que dependen de su resistencia como parte integral de su tradición de fabricación de cestas.

Para crear un kantiri, el proceso comienza con la recolección de enredaderas tamshi en el bosque. A continuación, se pela meticulosamente la corteza exterior con un cuchillo para dejar al descubierto las fibras internas, que luego se cepillan y se preparan para tejer. Dependiendo del uso previsto, la cesta se elabora con forma redonda o semioovalada.

Para mejorar la estética de la cesta, se introducen hojas de sanipanga durante el tejido para teñir y acentuar las fibras con un intenso tono púrpura. Si bien el tamshi esun material primario, otros recursos forestales son igualmente vitales, como las tiernas hojas de palma hungurahui y huicungo, que se tejen en cestas planas tsiveta, mientras que la resistente caña brava se utiliza para el tsivogo katsantsanakiri, una cesta cuadrada que se asegura con hilo para mantener su forma geométrica.

Por el contrario, el tsivogo kanuronakiri requiere fibras y técnicas especializadas para lograr su distintiva forma circular. También elaboradas con caña, estas cestas redondas se tejen utilizando un método específico y, al igual que sus homólogas cuadradas, se refuerzan con hilo para fijar las fibras y garantizar una gran durabilidad.

Tanto las cestas cuadradas como las redondas cumplen una función esencial en el día a día, ya que proporcionan un espacio duradero para guardar objetos personales. Su estructura de fibra natural es funcional y resistente a la intemperie, a la vez que protege el contenido de la humedad y la lluvia. En definitiva, esta tradición de tejido permite a las mujeres matsigenka combinar la utilidad con el arte, convirtiendo una necesidad cotidiana en una expresión de su huella ancestral.