La literatura popular se refiere a menudo a los Matsés como la "gente del jaguar" bajo la idea errónea de que las venas de la hoja de palma que las mujeres insertan en piercings en las aletas de la nariz se significan para representar bigotes felinos. Sin embargo, al ser entrevistados, los Matsés rechazan la suposición de que sus ornamentos faciales pretendan imitar al jaguar, y afirman que estos ornamentos y sus tatuajes faciales son sólo marcadores que los identifican como pertenecientes a la etnia Matsés.

Los tatuajes se realizaban pinchando la piel con una espina de palmera, utilizando una mezcla de jugo de genipap y hollín de copal. Para ello, quemaban un trozo de resina de copal y recogían el hollín del humo en una vasija de barro colocada boca abajo; a continuación, raspaban el hollín y lo mezclaban con el jugo de genipap, creando así el pigmento oscuro del tatuaje. Hoy en día todavía hay muchos matsés tatuados, aunque los tatuajes se ven principalmente en los ancianos, ya que esta práctica cesó poco después del contacto con los misioneros, en algún momento de la década de 1970.

Se reconoce que una de las finalidades de los tatuajes es confirmar visiblemente la integración de los cautivos (tastevin, 1926; Romanoff 1984:48). Sin embargo, esta asimilación simbólica del "otro" no impide en modo alguno que sirva de modelo que contribuya a la formación de la propia identidad (Erickson, 1986); por otra parte, se trata de mostrar la afiliación al grupo o pueblo al que se pertenece.

Néstor Bina es un anciano matsés que vive en la remota aldea de Puerto Alegre, a orillas del río Yaquerana.

Hoy en día, los matsés ya no practican el tatuaje facial como era costumbre en el pasado; sin embargo, los ancianos aún conservan sus tatuajes tradicionales. La generación más joven ha adoptado el uso del achiote para crear diseños en sus rostros, reservando esta práctica para las celebraciones o para representar su cultura.

Los Matsés fabrican una amplia gama de adornos corporales y joyas, utilizando una variedad de semillas y materiales de la selva tropical. Con herramientas precisas, crean trabajos extraordinariamente finos y detallados. También hacen coronas que suelen confeccionar con corteza de árbol o tela de algodón y pintar con tintes naturales, como el achiote una vez más, que produce un color rojo intenso. Los diseños varían según el sexo y el clan.