En primer lugar, se recolecta la liana de tamshi en el monte. Luego, se pela cuidadosamente con un cuchillo para eliminar la corteza externa y dejar expuesta la fibra interna. Una vez que la liana ha sido cepillada y preparada, se procede a tejerla para darle forma a la cesta. La cesta puede tener formas redondas o semiovaladas, dependiendo de la preferencia y el propósito del uso.

Durante el proceso de tejido, se utilizan hojas de sanipanga para teñir las fibras y acentuarlas. Estas hojas producen un color morado intenso que agrega un atractivo visual a la cesta. Además del tamshi, se emplean otras fibras en la fabricación de las cestas. Por ejemplo, las hojas tiernas de palma de hungurahui y huicungo se utilizan para crear cestas planas llamadas Tsiveta. También se utiliza la fibra de caña brava para confeccionar cestas cuadradas conocidas como Tsivogo Katsantsanakiri. Estas cestas se caracterizan por su forma cuadrada y son amarradas con pita para asegurar las fibras.

Por otro lado, se utilizan fibras y técnicas especiales para crear la cesta redonda conocidas como Tsivogo kanuronakiri. Estas cestas también se elaboran con fibras de caña brava y se tejen utilizando un método específico para lograr la forma redonda. Al igual que la cesta cuadrada, la cesta redonda también son amarradas con pita para asegurar las fibras y garantizar la durabilidad de la cesta.

Tanto las cestas cuadradas como redondas tienen un propósito funcional y práctico, ya que se utilizan para almacenar objetos personales. Además, su construcción con fibras naturales y el uso de técnicas tradicionales garantizan que la cesta sea resistente y capaz de proteger su contenido de la lluvia y la humedad.

El uso de estas fibras naturales y técnicas de tejido tradicional por parte de las mujeres matsigenkas no solo les permiten crear cestas funcionales de uso cotidiano, sino también es una forma de expresión artística y una manifestación de su herencia cultural.