Adornos

La literatura popular se refiere a menudo a los Matsés como la "gente del jaguar" bajo idea errónea de que las venas de la hoja de palma que las mujeres insertan en piercings en las aletas de la nariz significan representar bigotes felinos. Sin embargo, al ser entrevistados, los Matsés rechazan la suposición de que sus ornamentos faciales pretendan imitar al jaguar, y afirman que estos ornamentos y sus tatuajes faciales son sólo marcadores que los identifican como pertenecientes a la etnia Matsés.

Los tatuajes se hacían pinchando la piel con una espina de palma, utilizando una mezcla de zumo de fruta de genipap y hollín de copal. Queman un trozo de resina de copal, recogiendo el hollín del humo en una vasija de barro volcada, de la que raspan el hollín que se acumula en el interior de la vasija, luego mezclan el hollín con el jugo de fruta genipap creando el pigmento de color oscuro del tatuaje. Todavía hoy hay muchos matsés tatuados, pero ahora los tatuajes sólo se ven en los ancianos, ya que esta práctica se abandonó poco después del contacto con los misioneros, en algún momento de la década de 1970.

Néstor Bina es un anciano matsés que vive en la remota aldea de Puerto Alegre, a orillas del río Yaquerana.

PIGMENTOS:

Los motivos faciales suelen estar pintados con pigmento achiote.

JOYAS:

Los Matsés fabrican una amplia gama de adornos corporales y joyas, utilizando una enorme variedad de semillas y materiales de la selva tropical. Con herramientas precisas, crean adornos increíblemente finos y detallados.